LOS OBJETOS DE CONOCIMIENTO SE TRANSFORMAN EN OBJETOS DE ENSEÑANZA La Lengua como Objeto de Enseñanza En este apartado consideramos lo relacionado a la enseñanza de la lengua en el plano escolar; tema que nos conduce a la reflexión por la didáctica de la enseñanza de la lengua, la didáctica de la literatura y la didáctica de la lectura, la escritura y la oralidad. El concepto que mejor nos ayuda a entender esta idea es el de “transposición didáctica” de Chevalard . El concepto de transposición didáctica nos ayuda a entender que todo conocimiento científico cobra unas formas particulares cuando se convierte en conocimiento enseñado. La transposición didáctica es la transformación del saber científico en un saber posible de ser enseñado. La importancia de este concepto reside en romper con de la ilusión de correspondencia entre el saber que se enseña y el conocimiento específico de la disciplina en el ámbito académico. En tal sentido, los objetos de conocimiento que recibe un estudiante, en formación en el programa, se convierten en objetos a ser enseñados; en este momento, el saber científico que se pudo construir sobre la lengua se convierte en saber para ser enseñado. Por ello, quien debe estar al día sobre los avances científicos desde la lingüística contemporánea y todas las formas de análisis pragmático de la lengua, debe ser el maestro en formación; pero no para aplicar literalmente lo que sabe, sino para ayudar al estudiante desde la reflexión a mejorar los uso lingüísticos y la construcción de significados en contextos comunicativos diversos. No se trata, entonces, y aquí seguiremos algunas ideas de Carlos Lomas (….), “de llevar al contexto escolar una transposición de un saber de tipo académico, que incluye, por ejemplo, la descripción gramatical, fonológica, léxica, ortográfica, semántico-pragmática y otros conocimientos, como el relativo a la historia de la lengua, así como postulados prescriptivos (los aspectos normativos, el cómo se debe hablar o escribir de acuerdo al concepto de “corrección gramatical” establecido y socialmente aceptado). Si no que, ante todo, se debe contribuir al dominio de los usos verbales que las personas utilicen habitualmente como hablantes, oyentes, lectores y escritores de textos de diversa naturaleza e intención.” De esta manera estaríamos proponiendo que enseñar lengua no es enseñar una de las corrientes lingüísticas, sino mejorar las competencias comunicativas de los estudiantes, y que enseñar literatura no es dar a conocer la vida y obra de decenas de autores y autoras, sino estimular el disfrute de la lectura, la construcción de puntos de interpretación y animar al ejercicio del placer de la escritura de intención literaria, que enseñar a leer, a escribir y a hablar son actos que se adecuan a las intenciones y a los contextos en donde van a ser utilizados, es ver la complejidad de hacer que la lengua hable y reflexione sobre ella misma. Didáctica de la Literatura Si concebimos el acercamiento de los estudiantes a la literatura desde una perspectiva significativa y de construcción de sentido, no puede ser contraría la concepción que sobre la didáctica se pueda tener. En este orden de ideas proponemos una didáctica como ámbito de encuentro intersubjetivo; retomamos la idea de Cárdenas (2005) “el estudiante como persona que siente, imagina, piensa y actúa dentro de una cultura”. Con ello se procura un espacio de enseñanza desde la pluralidad “un maestro total que actúa la enseñanza, aprende reconstructivamente al ritmo de la práctica, piensa, lee y escribe”. Se propone acercarse al hecho literario desde una lectura activa, plural y crítica; en consecuencia generar espacios en donde se fomente la expresión creativa, vinculados con las construcciones cognitivas que generan imaginación, creatividad y mundos posibles. Didáctica de la lectura, la escritura y la oralidad Aquí lo importante es ver cómo los objetos de aprendizaje (lectura, escritura y oralidad) se convierten en objetos de enseñanza para el contexto escolar. El estudiante en formación tendrá que realizar una contextualización de estos procesos en el marco de una escuela con un propósito de formación y con sujetos diferentes al marco de la universidad. Es un ciclo, un retorno sobre la reflexión que ha construido sobre los objetos construidos en la universidad durante su periodo de formación. La reflexión por la lengua, sus condiciones de uso, las implicaciones ideológicas del discurso se convierten ahora en tema de discusión didáctica. Ingresamos al mundo de cómo llevar un conocimiento teórico sobre la lectura y la escritura a buenas prácticas de enseñanza en donde se pueda hacer todo un despliegue del valor real del lenguaje y sus propósitos de interpretar y construir mundos. Llegamos así al círculo que se construye cuando se reflexiona por el aprendizaje y la enseñanza de la lengua, primero como usuarios nos identificamos y nos involucramos en actos de comunicación cotidiana, sin más pretensión que expresar nuestro mundo interior y con la intención de dar significado a la palabra de los otros. Después, asumiendo el rol de maestros en formación nos convertimos, con todo el conocimiento natural de la lengua, en unos analistas de las regularidades y formalidades del sistema, la meta es poder dar cuenta de las estructuras que conforman la regularidad de la lengua, para como punto final (tal vez inicial) realizar una transposición didáctica que no necesariamente da cuenta de la cientificidad que se adquirió como analista sino de la forma didáctica, una forma de enseñanza, que permita que un estudiante, con todo el potencial cognitivo que posee, reflexione sobre el uso y las regularidades de nuestro sistema de comunicación, reflexionar sobre el funcionamiento de los sistemas de significación y por último poder tener un “control” –procesos de orden metacognitivos- sobre el uso de los sistemas de significación. Completamos así el ciclo de usuario, analista y didacta de la lengua. Con esto podemos concluir que los objetos de conocimiento de un licenciado en nuestro programa son: la pedagogía (como ciencia que sistematiza el proceso educativo), la lengua (manifiesta en los intercambios comunicativos entre los sujetos, en la literatura y en los procesos de lectura, escritura y oralidad propios del ámbito académico) y la didáctica (de las manifestaciones anteriores) y que se convierten en prácticas de enseñanza puestas en escena en la espacio escolar.