CAPÍTULO IV
"DESARROLLO DE LA FUNDACIÓN UNIVERSITARIA MONSERRATE"
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"Tener siempre la firme decisión de
darlo todo, sin reserva y sin retorno"
Adelaida de Cicé
"Ejerzan todas las profesiones con una
gran generosidad verdaderamente cristiana"
P. José de Clorivière |
La FUM podrá desarrollar programas académicos en los niveles de formación técnico- profesional, tecnológico, profesional y de postgrados. Así mismo desarrollará programas de educación permanente. Sus programas los ofrecerá a través de estrategias innovadoras.
4.1. ACADÉMICO
La significación del proceso formativo, académico y científico se concibe y se debe desarrollar desde una perspectiva que entiende las ciencias y tendencias como productos humanos alcanzados a partir de su capacidad de conocer y transformar el mundo, en búsqueda de nuevas y mejores condiciones para el desarrollo personal y social, dentro de un marco ético universal.
Se reconoce en la relación entre teoría y práctica la posibilidad fecunda para el desarrollo de las profesiones y la oportunidad de responder con efectividad a las necesidades de la persona y de la sociedad. El conocimiento se plantea como legítimo a partir de su confrontación entre diversos miembros de una comunidad académica y su validez se reconoce por la rigurosidad de su método y por la apertura a la crítica y al debate permanente.
La docencia, la investigación y la proyección social, unidas en función de una misión formativa de la FUM, configuran el espacio académico propio de su ámbito universitario.
4.1.1. DOCENCIA UNIVERSITARIA
La docencia en la Institución se asume y desarrolla pedagógicamente como un proceso complejo, multidireccional, a través del cual se hace un intercambio de conocimientos, de cosmovisiones, en un ambiente de respeto por la diferencia y rigurosidad en los argumentos; un proceso en el cual los sujetos se forman de manera interactiva y por tanto, desarrollan una comunicación explícita, dialógica y crítica.
Asumir la educación como desarrollo integral y como proceso relacional involucra la emoción y la razón, por lo tanto significa no sólo la adquisición de conocimientos útiles para el desarrollo profesional, sino que es ante todo un proceso dinámico de encuentro que implica movimiento y conlleva los principios de autonomía, libertad y crecimiento progresivo, gracias a los cuales cada persona va logrando niveles de autonomía día a día y en consecuencia, se hace cargo de sí misma.
En la FUM cobra sentido la imagen del docente universitario como "dinamizador": profesional que se mueve y se hace corresponsable de generar un proceso de cambio a partir de sí mismo (su historia personal, sus saberes, experiencias y percepción del otro); movilizando (los saberes, experiencias y percepciones de los otros) en una permanente conversación de aprendices, de maestro-estudiante y estudiante-maestro, que debe cambiar a los dos, en la posibilidad de la pregunta que permite establecer conexiones y hacer evidentes las igualdades y las diferencias; en este sentido, Humberto Maturana define la educación como "un proceso de transformación en la convivencia". 1
La docencia universitaria tiene responsabilidades muy significativas:
- Facilita ambientes de escucha y conversación reflexiva donde el estudiante pueda aceptar o rechazar con argumentos lo que el docente propone y comprende, porque es este proceso de relación el que permite que el estudiante construya y fortalezca el pensamiento, la acción y la reflexión en los diferentes contextos de interacción. Así permite el conocimiento de sí mimo de los estudiantes en su relación con la realidad.
- Amplía la perspectiva del estudiante propiciando el encuentro, la pregunta, las conexiones con distintas áreas del conocimiento.
- Promueve la sistematización de experiencias, la realización de investigación y de proyección con base en las cuales incide en la calidad pedagógica y educativa.
- Actualiza los conocimientos en las áreas objeto de estudio e interés.
- Innova metodologías y prácticas pedagógicas.
- Implica la actualización permanente, crítica y reflexiva acerca de las políticas y cambios que el Estado formula para la Educación Superior.
- Invita de manera exigente a la vivencia ética.
4.1.2. INVESTIGACIÓN
En la FUM se entiende como un proceso permanente de producción, desarrollo, transferencia y aplicación del conocimiento que se reconoce como constitutivo fundamental de la academia.
Las dimensiones académicas donde la investigación tiene un sentido específico, son:
- La investigación como actividad tendiente a generar y actualizar conocimiento.
- La investigación como actitud deseable dentro de la formación de los estudiantes.
- La investigación como fundamento de la docencia.
- La investigación como soporte y punto de referencia para la proyección social.
- La investigación como diseño, evaluación y guía de ajuste curricular.
En cuanto a la investigación como actividad generadora de conocimiento se plantea que se trata de la acepción más conocida de la noción de investigación. A través de ella se desarrollan conocimientos en dos niveles diferentes: uno, el conocimiento disciplinar, propio de lo que se conoce como investigación básica; y dos, el conocimiento referido a problemas identificados en la vida social, lo que da lugar a lo que se conoce como investigación aplicada, que frecuentemente implica el trabajo interdisciplinario.
En relación con la investigación como actitud deseable en la formación de los estudiantes se debe privilegiar en la FUM lo que se podría llamar la familiarización de los estudiantes con los procesos y los resultados de la investigación, de forma que se vaya creando una actitud positiva y abierta hacia ella, tendiente a desarrollar un espíritu científico. Esto supone, desde luego, que los docentes cuenten con ese rasgo y lo difundan como parte de su ejercicio profesional.
Otra dimensión válida es la investigación como fundamento de la docencia. Así el docente se realiza como intelectual creativo, de pensamiento crítico-reflexivo, en proyectos, experiencias, sistematizaciones que dan cuenta de sus prácticas pedagógicas, las contextualizaciones científicas, sus modelos y reflexiones sistemáticas.
La investigación también se realiza como un componente de la proyección social, que se incorpora entre otras, de la siguientes maneras: Partiendo de un trabajo investigativo (del tipo aplicado), llegando luego al diseño e implementación de servicios; el diseño y orientación de ofertas académicas que integra resultados de trabajos investigativos, especialmente de la propia FUM; adicionando un componente investigativo en el desarrollo de trabajos de proyección social, cuya sistematización cualifica los servicios que en adelante se lleguen a ofrecer y para dar cuenta de sus fines alcanzados.
Otras formas de desarrollo de la investigación son: la investigación evaluativa, la investigación del diseño e implementación curricular, la investigación de impacto y seguimiento de egresados.
Si se parte de la base de que un currículo es una hipótesis de trabajo y, por lo tanto, algo susceptible de corregirse y adaptarse a medida que se implementa, se debe entender en los programas formativos que la investigación curricular es parte de su quehacer. Esto ha determinado importantes reflexiones sobre la pertinencia, los alcances, la actualidad, el impacto y la calidad de la formación ofrecida, lo que finalmente ha permitido su ajuste en forma sustentada y constante.
La investigación es un proceso que de manera rigurosa y sistemática amplía, profundiza y aplica el conocimiento. La actividad investigativa está articulada con el desarrollo de la ciencia y la tecnología y busca hacer un aporte al mejoramiento de la calidad de vida, desde los ámbitos de formación profesional.
La investigación se desarrollará teniendo en cuenta las implicaciones éticas y morales inherentes tanto a los métodos como a los descubrimientos. Esta preocupación implica un convencimiento de la prioridad de la ética.
La actividad investigativa debe generar una interacción creativa del conocimiento científico con los problemas reales del entorno, el diálogo interdisciplinar, las exigencias de las líneas de los programas académicos y la formación en el espíritu científico, por esto pedagogía e investigación se articulan.
4.1.3. PROYECCIÓN SOCIAL
La proyección social universitaria es una vía para hacer presencia y ofrecer el conocimiento y la experiencia institucional en materia académica, al servicio de la sociedad y de sus necesidades; así se vincula al progreso con proyectos debidamente fundamentados en teoría y práctica; a pensar su relación con grupos sociales y entidades del propio contexto, teniendo en cuenta la responsabilidad que le compete a la academia, produciendo impacto social. Esto es viable por cuanto se parte de las fortalezas académicas y a su vez dinamiza los currículos afianzando su pertinencia y relevancia.
La proyección social contempla estrategias que contribuyen a la formación del estudiante para un compromiso social responsable. Para ello, hace explícitos los proyectos y procedimientos que favorezcan la interacción con las realidades en las cuales está inmersa y 'se lleve a reflexiones que toquen su vida y den respuestas consecuentes' 2 . La proyección social desarrolla una pedagogía pertinente y coherente con los principios pedagógicos que orientan la FUM.
La extensión y proyección social en la institución se concretan a través de estrategias tales como:
- Prácticas profesionales.
- Asesorías y consultorías profesionales.
- Investigaciones focalizadas según requerimientos y necesidades sociales y académicas.
- Eventos académicos de carácter local, regional, nacional e internacional.
- Programas de desarrollo comunitario en áreas afines a los objetos de estudio de la institución.
- Programas de pasantías interinstitucionales, nacionales e internacionales.
- Programas de educación continuada.
- Otras.
4.2. PEDAGÓGICO
La FUM reconoce la pedagogía como disciplina que investiga, orienta y cualifica el desarrollo de la formación humana, y la valora como sustrato discursivo y crítico de la educación que permite juzgar la calidad, pertinencia y validez de su misión formativa.
La pedagogía realiza lecturas reflexivas de los procesos educativos institucionales; reconoce que a sus docentes les compete saber con rigor las ciencias y disciplinas que enseñan, articuladas con el saber pedagógico que conforman una unidad de comprensión, comunicación, construcción, argumentación y proyección entre el sujeto educativo, su objeto de conocimiento y los contextos en que se circunscribe. Para ello reflexionan sobre los conceptos y estrategias pedagógicas en los procesos de enseñanza, de aprendizaje, del pensamiento, de los valores y de las competencias.
4.2.1. PRINCIPIOS PEDAGÓGICOS
Los principios pedagógicos son orientaciones fundamentales y unificadas para la docencia en su responsabilidad interactiva de ser formadores.
Los principios pedagógicos que se promueven son: autonomía, respeto, personalización, innovación, contextualización, apertura, sentido y significación, acompañamiento, flexibilidad, rigurosidad académica, crítica, historicidad y alegría.
4.2.2. INTENCIONALIDADES FORMATIVAS
Los procesos pedagógicos -FUM- se orientan hacia el desarrollo de los estudiantes como seres humanos capaces, de desarrollar competencias pertinentes para su desempeño. Una competencia se define como una capacidad que logra desarrollar el estudiante luego de haber transcurrido un proceso de aprendizaje.
Las competencias deben considerar los procesos de desarrollo cognitivo y actitudinal de los estudiantes, para el dominio conceptual de los aspectos temáticos; así mismo, en cuanto a la dimensión ética y axiológica, también implican dominios procedimentales relacionados con las habilidades para ser, hacer saber y saber hacer.
Cada programa académico, con base en su currículo, propende por las siguientes competencias básicas: la apropiación y construcción crítica del conocimiento; la generación de aprendizajes significativos; la capacidad de integración de los saberes; el desarrollo del espíritu científico e investigativo; el desarrollo del pensamiento reflexivo y creativo; la aplicabilidad de los conceptos, su integración, transferencia a la realidad y al contexto; el uso pertinente de las diferentes expresiones de la tecnología de la información; la capacidad para plantear y solucionar problemas; la construcción de valores éticos, familiares, sociales y culturales y la comprensión de los propios procesos de aprendizaje.
4.2.3. LOS CURRÍCULOS
Los currículos organizan los ideales y los referentes formativos -humanísticos, sociales y educativos- de la FUM y de cada programa académico para hacerlos pertinentes socialmente y significativos para el sujeto educativo en tanto propenden porque los estudiantes sean activos y visionarios en la perspectiva de la actualidad y de la realidad para asumir retos vitales.
Los currículos, por tanto, son comprensivos del ser humano en el mundo, flexibles, abiertos a una permanente adecuación, al cambio o innovación. Tienen fundamento pedagógico de las ciencias fundantes, articulan saberes filosóficos, científicos y tecnológicos y de la cultura, haciendo que propicien una auténtica experiencia de vida académica e intelectual significativa. Por esto, el espíritu científico es una constante que se desarrolla con reflexión, actitudes valorativas, crítica, investigación, integración de saberes en teoría, práctica y contextos, sean éstos cotidianos, profesionales o científicos.
El currículo propicia la construcción de comunidad académica, con equipos de estudio, de trabajo, de interacción docentes-estudiantes y estudiantes con estudiantes.
El currículo comprende su responsabilidad para con el desarrollo de proyectos de vida personalizados y trascendentes, reconoce las diferencias, promueve la identidad profesional, la ética y se vincula en el seguimiento de sus egresados.
El currículo y su pedagogía asumen la docencia, la investigación y la proyección social a nivel de educación de pregrados, postgrados y de educación continuada; están abiertos a participar en redes locales, nacionales e internacionales.
4.2.4. LAS PRÁCTICAS PEDAGÓGICAS.
En consecuencia con lo anterior, el desafío pedagógico que cada docente universitario de la FUM asume, con su sello personal e idoneidad profesional, en sus prácticas presenciales y de tutoría, consiste en:
- el fomento de la construcción de valores y de manera especial de valores éticos con base en la interacción positiva con los estudiantes;
- la orientación adecuada para que los estudiantes realicen aprendizajes significativos y con sentido, el aprendizaje autónomo, autodirigido e investigativo;
- la promoción sistemática del desarrollo de la capacidad reflexiva, crítica, creativa, imaginativa, del pensamiento, en la integración de saberes y en el uso pertinente de los conceptos, actitudes y valores en pluralidad de contextos e integración con la realidad;
- la comunicación abierta -oral y escrita- de su práctica pedagógica como experiencia profesional, científica, intelectual de manera democrática, no dogmática ni reduccionista, favoreciendo la inter y transdisciplinariedad, tanto en el diálogo de saberes como en el de la fe;
- el diseño de ambientes, con recursos didácticos, bibliográficos e incentivando el uso de las tecnologías de la información;
- la planeación, sistematización y evaluación del quehacer pedagógico coherente con el enfoque del currículo y las exigencias de cada programa.
4.2.5. PEDAGOGÍA DE LA EVALUACIÓN.
La cultura de la evaluación en la FUM está asociada a las dinámicas formativas y de desarrollo de manera que propenda por la cualificación de los procesos, resultados y finalidades educativas en todas sus instancias, la evaluación de y con los estudiantes, la evaluación de y con los docentes, la evaluación de los programas y sus currículos, la evaluación institucional. Todas dirigidas al logro de una institución de calidad.
Así, los docentes cuando diseñan y realizan la evaluación, contribuyen a dar cuenta del proceso formativo de sus estudiantes, a ampliar la competencia fundamental de ser consciente de sus procesos, sus logros y sus pertinencias. La evaluación contribuye a la felicidad en cuanto descubre capacidades y posibilidades en la articulación de 'ser -saber- hacer' y visualiza oportunidades de acción profesional, a lo cual se ha denominado competencias.
La pedagogía de la evaluación toca procesos de motivación, se hace de manera integral, concertada, permanente, contextualizada y propositiva con planes de mejoramiento en la formación integral.
La autoevaluación para el desarrollo de la autonomía y de la responsabilidad; la coevaluación para significar el sentido del otro en su función crítica y la evaluación para saber que tiene que dar cuenta de sí ante la sociedad que le legitima para su desempeño con libertad. Por ello no es un acto pedagógico del final sino permanente, asumida como una forma de acompañamiento interactivo. La evaluación, por tanto, es inherente al desarrollo académico y gerencial.
4.3. GERENCIAL
La gerencia en la FUM se concibe como una forma de gestión humana dinamizadora y responsable de la organización; de las funciones y procesos administrativos articulados con las funciones y procesos académicos; para el desarrollo y logro de la misión, de la visión y del plan de desarrollo institucional.
En consecuencia, nuestro enfoque gerencial se caracteriza por ser democrático y participativo, que promueve y respeta la institucionalidad de la organización y su actuación desde marcos éticos y normativos definidos. El trabajo en equipo y el reconocimiento de las cualidades individuales son vitales en la Institución para que contribuyan a la gerencia y a la creación de las condiciones favorables a fin de consolidar la calidad institucional en el ámbito de la educación superior.
Una gestión que promueva la interacción con otras instituciones educativas a nivel nacional e internacional, sin descuidar los diálogos universidad-estado y universidad-industria para enriquecernos y aportar al entorno.
4.3.1. PRINCIPIOS GERENCIALES
En coherencia con lo anterior, se establecen los siguientes principios básicos que deben caracterizar y orientar los procesos gerenciales en la FUM: El compromiso, la participación, el respeto, la búsqueda de coherencia, el liderazgo, la autonomía, la calidad, la productividad y la prospectiva.
4.3.2. ORGANIZACIÓN
De manera jerárquica nuestra organización obedece a líneas de autoridad y comunicación definidas. Según el Estatuto General "La F.U.M. funciona con las siguientes autoridades, en general, de carácter colegiado y de carácter personal:
Son autoridades de gobierno colegiado: el Consejo Superior, el Consejo Académico, el Consejo Administrativo, el Consejo del Ámbito Universitario y los Consejos de Facultad.
Son Autoridades personales: el Representante Legal, el Rector, el Secretario General, los Vice-rectores, el jefe de la oficina de Planeación y Desarrollo, los Decanos, el Director de la Unidad de Bienestar Universitario, los Directores de Proyección Social, de Investigación y de Programa." 3
Luego encontramos el nivel en donde están los profesores y el personal administrativo de la FUM. De esta manera, la organización se dispone al servicio de los estudiantes y la sociedad en general.
4.3.3. PARTICIPACIÓN
La participación de los diferentes estamentos que conforman la comunidad educativa se encuentra representada de manera colegiada, como ya se enunció, en los diferentes consejos y comités en los cuales se debaten, reflexionan y se toman decisiones propias de la vida universitaria y para que asesoren y motiven el desarrollo de tareas específicas.
4.3.4. FUNCIONES Y PROCESOS GERENCIALES
Para lograr un desarrollo con calidad de la FUM se reconocen los siguientes procesos que deben estar presentes en el ejercicio gerencial permanente de la entidad:
- La planeación es un proceso fundamental para el desarrollo de la FUM, puesto que le aporta horizonte a la organización y le permite definir objetivos de desarrollo.
- La organización se asume como el proceso que establece y desarrolla redes que sirven de estructura para el flujo de información en la Institución y la distribución de competencias y responsabilidades.
- La ejecución es la actividad sistemática que concreta y pone en evidencia el cumplimiento de la planeación y sus logros, el desarrollo, la misión, la visión y el cumplimiento de las tareas de todos los días.
- La dirección asume el liderazgo y la gestión de la FUM, para lograr que la planeación, la organización y la ejecución se encaminen debidamente coordinados hacia las finalidades y objetivos de desarrollo de nuestra institución universitaria.
- El seguimiento es la dinámica gerencial que permite asesorar, orientar, formar, redireccionar y mantener procesos dentro del horizonte de desarrollo propuesto por la FUM.
- La evaluación como cultura institucional actúa sobre todos los procesos y resultados inherentes a la gestión y a la gestión por proyectos, a fin de que ellos sean de calidad y puedan dar cuenta responsable de su razón de ser. Es importante llevarla a cabo de manera rigurosa mediante procesos de autoevaluación, disponiendo a la organización en la búsqueda y sostenimiento de la acreditación en todas sus formas.
4.3.5. BIENESTAR DEL AMBITO UNIVERSITARIO
El Bienestar Universitario en la FUM, tiene como finalidad contribuir a la formación integral y la convivencia de toda la comunidad universitaria, propiciando un ambiente cálido, respetuoso, sincero y solidario, que redunde en el 'estar bien'.
Para dar cumplimiento con lo esperado, sus programas y acciones favorecen el desarrollo físico, psicoafectivo, espiritual, cultural y social de sus miembros
1. Correlacionar con el número 5-2 de este PEI (volver)
2. Orientación de la Superiora General de las Hijas del Corazón de María, Madre Hazel D'Lima, en su visita a la FUM, mayo 22 a Junio 2 de 2003. (volver)
3. Acuerdo No. 1-0023 julio 12 2001 - Articulo 12 (volver)